Inclusión4 min de lectura· 12 de abril de 2026

Pobreza hoy, transición tecnológica mañana: una dimensión que debemos empezar a medir

La inteligencia artificial está transformando el mercado laboral. ¿Estamos incorporando esta nueva dimensión en la forma en que medimos la pobreza y la exclusión social?

Medir la pobreza con rigor es una condición imprescindible para diseñar políticas públicas eficaces.

En CONECTADOS queremos reconocer el trabajo realizado por EAPN España en su reciente informe sobre la situación de la pobreza y la exclusión social en nuestro país. Su enfoque multidimensional permite comprender que la exclusión no es una única carencia, sino el resultado de múltiples factores estructurales que interactúan entre sí.

La pobreza es multidimensional, pero también dinámica

Tal como señala el informe, la exclusión social se configura a partir de dimensiones como:

  • empleo
  • vivienda
  • ingresos
  • educación

Estas variables permiten entender situaciones de vulnerabilidad persistente y orientar la acción pública.

Sin embargo, creemos necesario abrir una reflexión complementaria.

Una dimensión emergente: la transición tecnológica

La transición tecnológica acelerada, especialmente el avance de la inteligencia artificial y la automatización, está comenzando a transformar el mercado laboral de forma silenciosa pero sostenida.

Organismos internacionales como la OCDE y el Foro Económico Mundial ya advierten que una parte significativa de las tareas actuales será reconfigurada en los próximos años.

La pregunta que se abre es estratégica:

¿Estamos incorporando esta dimensión emergente en los instrumentos de medición de pobreza y exclusión?

La brecha digital como nueva capa de desigualdad

Si entendemos la pobreza como una situación de vulnerabilidad frente a cambios estructurales, entonces la falta de competencias digitales —y particularmente el acceso y uso de inteligencia artificial— puede convertirse en una nueva capa de exclusión.

No se trata de sustituir las variables actuales, sino de complementarlas.

Se trata de anticipar.

Qué podríamos empezar a medir

En este sentido, futuras ediciones de informes sociales podrían incorporar indicadores exploratorios como:

  • nivel de acceso y uso de herramientas de IA en población en búsqueda laboral
  • percepción de riesgo de automatización en distintos sectores
  • acceso a formación tecnológica aplicada
  • capacidad de adaptación a nuevas dinámicas digitales en procesos de empleo

Anticipar no es alarmar

Incorporar esta dimensión no implica exagerar riesgos, sino mejorar la capacidad de respuesta.

Anticipar no es alarmar. Es prevenir.

La historia de las políticas sociales muestra que llegar tarde a los cambios estructurales tiene costos altos, especialmente para quienes ya se encuentran en situaciones de vulnerabilidad.

Una agenda para la justicia social del siglo XXI

Desde CONECTADOS trabajamos precisamente en esa intersección: inclusión social y tecnología.

Creemos que la justicia social del siglo XXI deberá integrar también una dimensión digital crítica, accesible y equitativa.

No alcanza con medir lo que ya conocemos. Es necesario empezar a medir lo que está emergiendo.

Cierre

La transición tecnológica ya está en marcha.

La pregunta no es si va a impactar en la pobreza y la exclusión social, sino cómo y a quiénes.

Y, sobre todo, si las políticas públicas estarán preparadas para acompañar ese cambio a tiempo.

Por Equipo CONECTADOSVer más artículos →

¿Te suma este tipo de contenido?

CONECTADOS es una comunidad abierta. Si quieres aprender, colaborar o apoyar, este es tu sitio.

Sumarme